Diez asociaciones y organizaciones cacereñas unieron ayer sus fuerzas para sumarse a la jornada nacional en contra de la pobreza. El acto se celebró en cuarenta ciudades españolas como broche a toda una semana de reivindicaciones articuladas por la Coordinadora estatal de oenegés. Cada una de estas agrupaciones tiene un objetivo y un ideario muy diferente: las hay antiglobalización, como el Foro Social, católicas, como Manos Unidas o Animación Misionera, artísticas, como Artistas y obreros del mundo, las que reivindican asuntos locales, como la Asociación sociocultural de Aldea Moret o la Asociación en defensa de la Ribera del Marco, o las que miran claramente al sur del planeta, como Setem o Intermon. Todas dejaron de lado sus demandas particulares y se aliaron para pedir que los cacereños se rebelen contra la pobreza, exigiendo a los gobiernos más implicación y más fondos, tal y como marcan los objetivos del Milenio rubricados por Naciones Unidas en el año 2000 y que, aseguran, a día de hoy ni se han cumplido ni se ha avanzado sobre ellos. Según uno de los organizadores, Juan Jesús Tato, unas 200 personas participaron en alguna de las actividades realizadas en la calle San Pedro para llamar la atención sobre el asunto.A diferencia de otros puntos del país, en los que se llevaron manifestaciones y actos masivos, la aportación de Cáceres fue testimonial. En una mesa informativa se entregaban chapas y cintas con la inscripción pobreza cero y se solicitaban firmas que posteriormente serán entregadas a la coordinadora. En un mural los niños podían estampar la huella de su mano como muestra de solidaridad. Ocho sillas vacías, cada una de las cuales portaba uno de los objetivos incumplidos del Milenio, expresaban el gran trecho hasta llegar a un reparto equitativo de la riqueza en el mundo. Se instaló un «púlpito» desde el que se animaba a la gente, sin mucho éxito, a expresarse en contra de la pobreza y el hambre. La instalación de los Artistas y Obreros del Mundo de la fachada del Gran Teatro siguió generando asombro entre los viandantes. Alrededor de 200 muñecos colgados con hilos tratan de expresar la vulnerabilidad de sociedades enteras ante la desigualdad económica.
Valoración
El color y el calor se adueñaron de la calle San Pedro durante tres horas. Muchos de los asistentes ya venían sensibilizados de casa y el reto era captar la atención de personas ajenas a estos movimientos. Tato opinaba que eso se había logrado, y que mucho viandante se había enganchado por curiosidad. Es el caso de Rocío Román o Fe de Luis, que decidieron estampar su firma e instar a los que deciden a que den un buen uso al dinero de todos.




















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