23 diciembre 2007

El Hospital San Pedro abrirá su primer departamento de reproducción asistida

La unidad se inaugurará en el primer trimestre de 2008 Las cacereñas podrán someterse a la inseminación artificial En una segunda fase se harán fecundaciones in vitro.

La consulta del doctor de Julián está plagada de rastros que hacen pensar que lo suyo no es solo un mero trabajo. «Nunca olvidaremos vuestra ayuda en haber colaborado a conseguir nuestra plena felicidad y la de nuestros futuros hijos. Lourdes y Miguel. «A la Clínica Norba por hacer posible lo imposible». Juan Pedro. Hay placas. Fotos. De Julián ha logrado, en los ocho años de vida de su clínica, traer al mundo alrededor de 500 niños. Su centro es el único de la capital en el que se puede llevar a cabo, de principio a fin y con todas las técnicas, el proceso de reproducción asistida. En la provincia, solamente Coria y en Plasencia brindan la posibilidad de someterse a intervenciones de inseminación artificial. Según fuentes médicas confirmadas por el SES Cáceres contará en breve -probablemente en el primer trimestre del año- con una unidad de reproducción asistida en la que en una primera fase se llevarán a cabo inseminaciones y posteriormente se llegará a practicar la fecundación in-vitro, un proceso que requiere de laboratorio y sofisticados métodos. Hasta el momento, en el Hospital San Pedro de Alcántara las mujeres con problemas para quedarse embarazadas acceden a un estudio básico de esterilidad y una ovulación dirigida o coito programado, según precisa el doctor Miguel Martín Vicente, médico de ginecología de este hospital.

Unidad

Este doctor asegura que el centro de Cáceres ya está hecho y se abrirá en próximos meses, probablemente hacia febrero o marzo. «Estamos deseando y hay demanda». Este departamento contará con la posibilidad de inseminar a la mujer el semen de su pareja o el procedente de los bancos de semen privados existentes en España. Por el momento, las mujeres que requieran someterse a la implantación de un óvulo inseminado deberán acudir a Badajoz. Hasta hace un tiempo la sanidad pública tenía establecido un convenio con la clínica Norba de Cáceres para llevar a cabo tratamientos de fertilidad, pero ese convenio se ha suspendido, al parecer por haberse aligerado la lista de espera en el sistema público.

La tasa de esterilidad roza el 14 o 15% y la natalidad ha disminuido un 50% en los últimos treinta años, con toda seguridad por la tardía llegada de las mujeres a la maternidad. «Los políticos deberían darse un poco cuenta de la problemática que hay. Son mujeres que necesitan ayuda y conviven con la angustia de querer tener un hijo y ver cómo pasa el tiempo», apunta este médico. La edad parece ser el caballo de batalla ineludible a la hora de abordar cuestiones sobre reproducción asistida. La barrera para someterse a estos tratamientos es habitualmente la edad. Es difícil que una mujer por encima de los 37 o 38 años sea sometida, en la sanidad pública, a tratamientos de fertilidad. Hasta los 35 años los óvulos han dado su mejor cosecha, y a partir de este momento la fertilidad femenina desciende. Por lo tanto, según esta fuente médica es importante que si una mujer no se queda embarazada después de mantener relaciones sexuales durante un año, acuda a su médico. No toda la «culpa» en la falta de fertilidad de una pareja hay que atribuírsela a la mujer. El 40% se debe a causas estrictamente femeninas, otro 40% tiene en su origen causas masculinas -la calidad del semen también ha descendido- y un 20% tiene un origen mixto.

En la sanidad pública el promedio de espera para realizarse una inseminación artificial es de aproximadamente dos o tres meses. Los plazos se amplían cuando hablamos de la fecundación in vitro. El Hospital San Pedro de Alcántara lleva unas 120 historias con una tasa de éxito del 20% aproximadamente.

Los tratamientos se van multiplicando. La incorporación de la mujer al mundo del trabajo ha retrasado considerablemente el momento de enfrentarse a la maternidad. Lo que antes se consideraba un embarazo tardío supone actualmente y en muchas ocasiones el momento de abordar la llegada al mundo del primer hijo para una familia.

Privado o público

Las listas de espera del sistema público arrastran hasta las clínicas privadas a parejas con problemas de fertilidad. En la provincia de Cáceres, según el doctor de Julián, están prácticamente cubiertas las necesidades con las dotaciones que hay. «Cáceres podría asumir otro centro más o que este centro -la Clínica Norba- creciese».

«En un país como España, en donde hay una cobertura del 99% de la Sanidad Pública, en teoría, sobre el papel, no necesitaría recursos privados, pero el problema es que la pública no funciona como tendría que funcionar».

Inversión

Someterse a un proceso de fertilidad por el sistema privado requiere una «inversión» considerable, en ocasiones no accesible a cualquier nivel socioeconómico. El precio de una inseminación oscila entre los 700 y los 800 euros, mientras que el proceso de la fecundación in-vitro, para el que se requiere un minucioso trabajo de laboratorio, cuesta unos 3.000 euros, precios ambos a los que hay que añadir los de la medicación necesaria para estos tratamientos. Normalmente, para conseguir un embarazo, se llevan a cabo tres ciclos. La probabilidad de que una mujer se quede embarazada «a la primera» se reduce hasta el 35%.

Poco a poco se van sumando a estos tratamientos mujeres sin pareja masculina. Parejas femeninas o mujeres que deciden afrontar solas la maternidad. Alrededor de un 10% de los casos que se acercan hasta la clínica Norba tienen estas características, que responden a una nueva e ineludible realidad social.

El doctor José de Julián asegura que este proceso es difícil para la pareja, pero sobre todo para la mujer. «La relación médico-paciente es la droga más barata que hay». Durante el largo proceso hay que hacer, en muchas ocasiones, de psicólogo o incluso de amigo. «Saber decir que hay un 25% de posibilidades de conseguir un embarazo».

Aún con todas las dificultades, 500 niños cacereños han nacido gracias a este doctor, quién tiene el privilegio de tocar la vida con sus propias manos.

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