El segundo turno se traslada al polideportivo municipal Juan Serrano Macayo
Convertirse en piratas por unas horas, ser la ficha roja en un tablero gigante del juego de la oca, realizar graffitis con materiales prehistóricos, conocer Cáceres mejor y hacer nuevos amigos. Todo es posible en el campamento urbano, alternativa de ocio promovida por el Instituto Municipal de Juventud para niños de edades comprendidas entre los 8 y los 14 años y que viene celebrándose de manera habitual desde hace diez años todos los veranos.
Este año ha sido 'Légola' la empresa de tiempo libre encargada de organizar y llevar a cabo las actividades con los niños, aunque el campamento mantiene su estructura habitual. Está organizado por quincenas y no hay límite de participación. El horario es de lunes a viernes de 8.00 a 15.00 y de 17.30 a 20.30, pero los niños pueden incorporarse a la hora a la que lo deseen, por lo que están entretenidos todo el día. Durante las dos primeras semanas de cada mes, se utiliza el pabellón polideportivo San Jorge, en el barrio de Pinilla. A partir del día quince de julio y agosto, el cuartel general de los juegos infantiles se traslada al pabellón municipal Juan Serrano Macayo.
Actividades al aire libre
Sin embargo, el campamento urbano abarca mucho más que las paredes de un polideportivo y haciendo honor a su nombre, son muchas las actividades que se extienden por la ciudad. Entre las preferidas por los más pequeños se encuentran las visitas a distintos centros o instituciones con el objetivo de que los niños conozcan mejor Cáceres. «Intentamos hacer las actividades lo más didácticas posible», explica Pilar Expósito, coordinadora del campamento.
Por el momento los niños divididos en dos grupos y supervisados por nueve monitores titulados en ocio y tiempo libre, han visitado el centro de interpretación de Maltravieso, el Museo Provincial de Cáceres, la estación de Renfe y el centro virtual cultural de la Plaza de Santa María.
Las visitas son anunciadas con antelación para que los niños vayan preparados y provistos de una autorización de sus padres. Así mismo, todos poseen una ficha identificatoria con sus datos personales. Hasta el momento se han matriculado unos 125 niños, aunque probablemente el número aumente a medida que avance el verano, según sus organizadores.
En cuanto a la preparación de las actividades, el programa no está cerrado y el grupo de monitores se muestra muy participativo. Todos los días se celebra una reunión al final de la jornada para proponer nuevas ideas y tratar sobre todo de innovar, ya que son muchos los niños que asisten al campamento los dos meses de verano.
Pero sin duda, una de las actividades que más éxito suscita sea pasar el día en la piscina, para lo que se utilizan las instalaciones de Pinilla o de Proexsa en La Mejostilla y que resultan totalmente gratuitas para los niños del campamento, al igual que el resto de la programación.
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